CRIPTOGRAFIA

La palabra CRIPTOGRAFIA viene del griego cripto(ocultar)/graphos(escribir) pudiéndose traducir como escribir mensajes ocultos. Se define como un conjunto de técnicas que tratan sobre la protección o cifrado de la información.

La criptografía consiste en tomar el documento original y aplicarle un algoritmo (conjunto de instrucciones o reglas) cuyo resultado es un nuevo documento con el contenido completamente distinto al original.

Para conseguir encriptar/desencriptar los datos es necesaria la llamada clave del algoritmo que combinada con el documento tal y como indica el algoritmo genera el nuevo documento.

Las claves del algoritmo que tienen que cumplir:

  • Utilizar claves de gran longitud. (128-512-1024-2048bytes)

  • Cambiar regularmente su valor.

  • Utilizar todos los tipos de caracteres posibles.

  • No utilizar palabras fáciles de identificar.

  • Detectar repetidos intentos fallidos en un corto espacio de tiempo.




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Esta disciplina nació en la Antigua Grecia con el objetivo de evitar que se difundan secretos militares. Los mensajes se encriptaban con métodos sencillos como, por ejemplo, alternando las letras del abecedario. Con el correr de los siglos esas técnicas se fueron complejizando considerablemente y actualmente atraviesan gran parte de nuestra vida cotidiana: garantizan la seguridad de nuestras transacciones mediante banca online por ejemplo.


También van ganado protagonismo en la comunicación entre usuarios: aplicaciones de mensajería como Signal o Telegram desde hace años nos permiten enviar mensajes encriptados de “punta a punta”, desde el origen hasta el destino. Así, ni siquiera accediendo a sus servidores se podría leer el contenido de los chats. WhatsApp se integró a la tendencia en 2016 y Skype recién a principios de 2018, confirmando un rumbo claro hacia plataformas de comunicación más seguras.


Pero ¿Cómo funcionan hoy en día estos métodos de encriptación? Cuando convertimos un mensaje que puede ser leído a uno que es ilegible, es decir que a un mensaje lo transformamos en caracteres que no construyen sentido, estamos realizando lo que denominamos un proceso de cifrado. Y si queremos que, nuevamente, ese mensaje sea legible, hacemos el proceso inverso, al que denominamos descifrado. Por lo general estos mecanismos, que conforman la base de la criptografía, se realizan mediante algoritmos y claves.

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